CREETELA! | Sos Magia!

CREETELA!

Creetelá!

Imagino que muy posiblemente en algún momento, hayas escuchado hablar de las creencias limitantes, aunque tal vez, como muchas personas, no tengas super claro cuáles son las tuyas y para qué es importante identificarlas.

Hoy quiero hablarte de esto, porque como su nombre lo indica, te limitan, te cierran posibilidades.

Hay cosas que no son posibles para vos y para mí a partir de las creencias limitantes que cada una de nosotras sostiene 

QUÉ SON LAS CREENCIAS?

De forma super simple, las creencias son frases que te repetiste (pensaste) muchas veces

Esas frases, después de tanta repetición, se convirtieron en convicciones y ahora funcionan como reglas. Ya no son cuestionadas. Para nuestro cerebro, son verdades.

Tenemos reglas que nos indican cómo es el mundo y cómo debería ser. Tenemos creencias sobre como son las otras personas y cómo deberían ser. Tenemos creencias de cómo debería haber sido el pasado. Tenemos creencias acerca de cómo somos nosotras y de lo que podemos ser. Tenemos convicciones sobre lo que es o no posible. 

PARA QUÉ NOS SIRVEN LAS CREENCIAS?

Las creencias sirven para varias cosas, pero en principio:

NOS DAN SEGURIDAD

Nos sentimos tranquilas si entendemos cómo funciona el mundo y eso nos permite movernos en él. 

Si dudáramos de cada una de nuestras creencias, no podríamos ir demasiado lejos porque el miedo no nos lo permitiría.

En Descodificación Biológica sabemos que cuando una persona duda de todo, o bien se queda paralizada sin saber qué dirección tomar, o bien toma muchas direcciones a la vez sin llegar a ningún lugar en concreto.

NOS PERMITEN AHORRAR ENERGÍA MENTAL CONSCIENTE

Aquí te cuento más sobre este tema y porqué es tan importante para nuestro cerebro ahorrar energía.

SI NOS SIRVEN, QUÉ HACE QUE SEAN LIMITANTES?

A pesar de cumplir con los 2 beneficios anteriores (darnos seguridad y ahorrar energía) tan importantes para nuestro cerebro, las creencias cierran posibilidades.

Todas las creencias cierran alguna posibilidad.

Por ejemplo: la creencia de que “voy a poder lanzar mi emprendimiento y vivir de eso”, es una creencia funcional (me sirve) y una de las posibilidades que me cierra puede ser la de seguir trabajando en relación de dependencia (algo que ya no quiero hacer). 

Decimos que las creencias son limitantes cuando te cierran una posibilidad que querés tener abierta.

Por ejemplo: la creencia de que “la mayoría de los emprendimientos fracasa y que por eso, el tuyo también va a fracasar” es una creencia que puede resultar disfuncional en relación a tu objetivo de lanzar tu emprendimiento, ya que una de las posibilidades que podría cerrarte es la de dedicarte de lleno a tu emprendimiento y así tener más chances de que funcione bien o de que de resultados más rápidamente.

Más allá de los datos estadísticos de cuántos emprendimientos consigue subsistir en una determinada cantidad de años, vos podrías pensar que el tuyo va a ser de los que lo logran o de los que no.

Decimos que son funcionales o disfruncionales porque las creencias no son verdades, son solo cosas que pensamos y creemos.

Y podemos elegir lo que pensamos para que nos sea funcional y nos ayude a conseguir lo que queremos 

  • qué creés que te impide ser una buena _______________? > completá con el rol que más te guste (madre, amiga, empleada, jefa, profesional, pareja, etc)
  • qué creés que te impide conseguir esto que realmente querés ahora?
  • qué creés que te permite ser una buena _______________? > completá con el rol que más te guste (madre, amiga, empleada, jefa, profesional, pareja, etc)
  • qué creés que te va a permitir conseguir esto que querés conseguir?

QUÉ HACE QUE SEAN TAN PODEROSAS?

Si escuchaste o leíste algo sobre las creencias, posiblemente hayas captado que son muy poderosas. 

Lo que las hace tan poderosas es que determinan y moldean nuestros resultados, nuestras acciones, nuestras emociones y nuestra identidad.

Veamos como! 

NUESTROS RESULTADOS

Las cosas que logramos en la vida, están en relación con lo que creemos posible para nosotras por ejemplo. 

Y cuando algo se sale de lo que creemos que es posible por alguna razón, nuestro cerebro tarda en acostumbrarse a esa idea. Experimenta lo que se conoce como disonancia (incomodidad) cognitiva.

Te invito a que elijas un resultado que estés teniendo ahora en tu vida,

  • qué creencias generaron este resultado?

Al hacerme esta pregunta, en algún momento me encontré con que yo creía que “bajar de peso era muy difícil para mí” o que “para poder sobrevivir económicamente, me tenía que matar trabajando”. Esas creencias, determinaban mi realidad claramente.

NUESTRAS ACCIONES

Lo que hacemos está totalmente guiado por lo que creemos

Hacemos lo que creemos que está bien o es lo mejor, hacemos lo que creemos que podemos o debemos hacer.

Pensá en el día de hoy cuando te despertaste,

  • sobre qué creencia está asentada la decisión de despertarte a esa hora específica?
  • qué fue lo primero que hiciste? cómo se relaciona esta acción con lo que creés?

Yo hoy me desperté temprano porque estoy convencida de que “el tiempo me rinde más cuando me levanto temprano”. 

A cada momento, nuestras creencias guían nuestras acciones. Desde las más chiquitas como estas, a las más grandes.

  • de qué forma, las acciones que tomás en eso que querés conseguir, están guiadas por lo que creés?

Siguiendo el ejemplo anterior, yo comía cualquier cosa porque “bajar de peso era muy difícil para mí” y entre otras cosas, trabajaba muchas horas por día porque “para poder sobrevivir económicamente, me tenía que matar trabajando”.

NUESTRAS EMOCIONES

Lo que sentimos, está influenciado por nuestras creencias.

Quiero dar un ejemplo que puede resultar polémico pero quiero invitarte a trascender cuál es tu postura con respecto a este tema para poder ver el punto que quiero transmitirte aquí. 

Una mujer que decide interrumpir un embarazo y está realmente convencida de que está terminando la vida de una célula, posiblemente en el momento no sufra demasiado el procedimiento a nivel emocional (más allá de que puedan quedar huellas en otros niveles o de que más adelante, lo vea y sienta diferente).

Por otro lado, una mujer que decide interrumpir un embarazo y cree que se trata de una vida humana o aunque sea tiene dudas de que se trate de una vida humana, es probable que sufra por años, y en algunos casos, de por vida, la culpa de haber tomado esa decisión.

Quiero aclarar que no me refiero a que es mejor la primera opción porque allí no sufrís. Ni tampoco quiero implicar aquí que la segunda opción es más “consciente”. Creo que la opinión que cada una de nosotras tiene sobre el tema es muy personal.

Apunto a que a partir de lo que cada mujer cree, se genera una experiencia emocional completamente distinta en relación a los mismos hechos. Conozco de primera mano ejemplos de ambos casos.

Te invito a que pienses en la última vez que te sentiste contenta,

  • cuál era la creencia que había detrás de esa emoción?

La última vez que yo me sentí contenta, fue ayer cuando mi hija preparó figuras de animales con masa, sacó fotos con el celular de su papá y me las vino a mostrar. Algunas de las creencias que había detrás eran “es bueno que haga alguna actividad artística”, “es muy lindo que quiera compartir conmigo”. Son 2 reglas, 2 cosas que creo en relación a mi hija.

Siguiendo con nuestros ejemplos, yo me sentía frustrada porque “bajar de peso era muy difícil para mí” y me sentía abrumada porque “para poder sobrevivir económicamente, me tenía que matar trabajando”.

NUESTRA IDENTIDAD

Y por último, nuestra identidad (el tipo de mujeres que somos) está determinado por nuestras creencias.

Nos identificamos como buenas o malas madres de acuerdo a lo que dicen nuestras creencias sobre la maternidad.

Nos identificamos como mujeres valientes, dependiendo de lo que consideramos que es una persona valiente.

  • cómo te definís? qué dirías de vos si te tuvieras que describir?
  • qué dicen esos adjetivos sobre lo que vos misma creés?

A su vez y como si esto no fuera lo suficientemente complejo, todos estos elementos (resultados, acciones, emociones, identidad) moldean nuestras creencias. Es decir, que se influyen unos a otros de forma recíproca.

Una vez que tuvimos un resultado inesperado, y después de la disonancia cognitiva, cambia nuestra creencia y ahora estamos convencidas de que lo que antes no era posible, ahora sí lo es

Henry Ford nos dice esto que me encanta:

"Tanto si pensás que podés, como si pensás que no podés, tenés razón."

Y Gandhi, nos dice esto que también me encanta y resume el poder de las creencias:

"Tus creencias se convierten en tus pensamientos,
tus pensamientos se convierten en tus palabras,
tus palabras se convierten en tus actos,
tus actos se convierten en tus hábitos,
tus hábitos se convierten en tus valores,
tus valores se convierten en tu destino."

Hoy conversamos sobre qué son las creencias, para qué nos sirven, qué hace que puedan ser limitantes y qué hace que sean tan poderosas. 

También te compartí algunas preguntas para empezar a explorar este tema en vos misma.

De esto que hablamos, 
 
  • qué te llevás hoy?
  • cómo podés implementarlo en tu vida concretamente?

Te deseo una vida llena de creencias que te abran puertas!  

Leé la segunda parte de este tema aquí.

Si conocés a alguien a quien le pueda ser útil este artículo, te invito a compartírselo!

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Que tengas una linda semana!

Si te interesa explorar el tema de las creencias o de las dificultades que estás encontrando en lograr lo que querés, te invito a escribirme a sesiones@sosmagia.com.ar o enviarme un mensaje aquí para coordinar una conversación de 30 minutos por teléfono o skype totalmente gratuita para que me cuentes un poco sobre vos y el punto en el que estás, y evaluemos la posibilidad de trabajar juntas.

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