ABRUMADA POR LO QUE TENÉS QUE HACER? | Sos Magia!

ABRUMADA POR LO QUE TENÉS QUE HACER?

Abrumada por lo que tenés que hacer?

Aquí podés escuchar este artículo en formato de audio 

“Tengo que trabajar”, “tengo que hacer 1000 cosas hoy”, “tengo que resolverlo”, “tengo que estudiar”, “tengo que descansar”, “tengo que ser fiel a un otro”, “tengo que ser fiel a mí misma”, “tengo que encontrar una manera”, “tengo que ser flexible”, “tengo que comprometerme”, “tengo que ser libre”, “tengo que ir a esa reunión”, “tengo que ver a estas personas”, “tengo que encontrar espacio para mí”, “tengo que ser efectiva”, “tengo que disfrutar de la vida”, “tengo que mejorar cada día”, “tengo que sacar una buena calificación”, “tengo que aprender realmente”, “tengo que ser fuerte”, “tengo que ser suave / amorosa”, “tengo que ganar x cantidad de dinero”, “tengo que pagar el alquiler”, “tengo que ahorrar”, “tengo que empatizar”, “tengo que ser feliz”.

Te agotaste? Yo también!!

Si no tenés uno así, imaginate un pajarito carpintero repitiendo estas cosas de forma incesante cada día de tu vida. 

Yo tengo uno así y terminé teniendo síntomas físicos que me tomó bastante tiempo y mucho trabajo revertir.

No sé si lo notaste pero todas las cosas que me decía (cada día!) incluyen una palabra mágica: “tengo”.

A EXPLORAR!

Es posible, que vos también estés llena de “tengos” y es posible que también te los repitas todo el tiempo.  En ese caso, creo que te puede ser MUY útil lo que vamos a hablar hoy.

También es posible que no tengas tantos “tengo” o que no te los repitas todo el tiempo. Sin embargo, puede que alguno que otro que esté impactando tu vida de una forma que no te imaginás todavía.

De cualquier manera, la invitación es a explorar! 

Antes de hablar de esta distinción, quiero invitarte a observar un poquito tus “tengo”: 

  • qué tenés que ser?
  • qué tenés que hacer?
  • cómo te tenés que sentir?
  • qué tenés que pensar?
  • qué tenés que lograr?
  • cuáles son los "tengo que / debo" que te repetís más seguido?

UNA DISTINCIÓN FUNDAMENTAL

Lo que quiero mostrarte hoy es la diferencia que hay entre “tengo que” o “debo” y “quiero” o “prefiero”.

Leé esto y fijate cómo te sentís ahora:

  • "quiero trabajar"
  • "no quiero hacer 1000 cosas hoy"
  • "quiero resolverlo"
  • "quiero estudiar"
  • "quiero descansar"
  • "quiero ser fiel a un otro"
  • "quiero ser fiel a mí misma"
  • "quiero encontrar una manera"
  • "quiero ser flexible"
  • "quiero comprometerme"
  • "quiero ser libre"
  • "no quiero ir a esa reunión"
  • "no quiero ver a esas personas"
  • "quiero que encontrar espacio para mí"
  • "quiero ser efectiva"
  • "quiero disfrutar de la vida"
  • "quiero mejorar cada día"
  • "quiero sacar una buena calificación"
  • "quiero aprender realmente"
  • "quiero ser fuerte"
  • "quiero ser suave/amorosa"
  • "quiero ganar x cantidad de dinero"
  • "quiero pagar el alquiler"
  • "quiero ahorrar"
  • "quiero empatizar"
  • "quiero ser feliz"

Es diferente no?

Quiero contarte algunas sutilezas 

Te invito a que sobre tu lista de “tengos”, detectes lo que en realidad sí querés hacer, lo que en realidad no querés hacer y los tengos que parece que se oponen entre sí.

Cómo te va con las matemáticas? 

Vamos a practicar un poco! 

“TENGO”  = “QUIERO”

En algunos casos, lo que me digo a mí misma que “tengo que” hacer,  en realidad es algo que deseo. Por ejemplo: realmente quiero estudiar, quiero comprometerme, quiero ser libre, quiero ser efectiva y quiero ser feliz.

Sin embargo, decime “quiero…” me hace sentir mucho mejor, más poderosa, más contenta, más ligera y más libre.

Te invito a que pienses, cuáles de tus “tengo” suenan mucho mejor y son en realidad más auténticos, si en realidad te decís “quiero” y una vez que lo hagas, te preguntes cómo te sentís cuando decís “quiero…”.

En mi experiencia y la de mis clientes y alumnos, hay una gran diferencia 

“TENGO” = “NO QUIERO”

En algunos casos, en esta lista, puse “no quiero”. 

Pensá en algo que te digas que tenés que hacer, pero en realidad, no querés. En este ejemplo, yo no quiero ir a esa reunión. 

Fijate cómo te sentís cuando tenés que hacer algo que en realidad no querés. 

Y ahora, fijate cómo te sentís cuando podés decir “no quiero” sin agregar ningún “tengo” al final de la oración 

Sobre este apartado, quiero comentarte algo: en descodifcación biológica, vemos cómo muchos síntomas provienen de esta tensión que se produce cuando no queremos hacer algo, y nos obligamos o nos obligan a hacerlo

Se trata de un conflicto de contrariedad de movimiento (en este caso, me obligan o me obligo y a la vez no quiero) y suele manifestarse con síntomas en la parte inferior del cuerpo, a nivel del sistema músculo-esquelético o bien a nivel neuromuscular.

“NO QUIERO” + “TENGO” VS “QUIERO”

En realidad, no hay nada que tengamos que hacer. Realmente nada.

Sí viviremos con las consecuencias de aquello que hagamos o que dejemos de hacer. 

Entonces, si lo pensás así, se abre la posibilidad de repensar tus “no quiero pero tengo” 

Por ejemplo, lo primero que pienso es que “no quiero pagar el alquiler”. 

Pero la consecuencia, es que mis hijos no tengan un hogar seguro. 

Entonces, me doy cuenta de que en realidad sí quiero pagar el alquiler porque no quiero esa consecuencia. 

Incluso me da alegría hacerlo y se siente totalmente diferente para mí decirmelo de esta manera.

“TENGO” = x-y / “quiero” = X+Y

En otros casos, hay cosas que bajo el paradigma del “tengo” parecen contrapuestas:

  • "tengo que ser fiel al otro" y "tengo que ser fiel a mí misma"
  • "tengo que ser fuerte" y "tengo que ser suave/amorosa"
  • "tengo que ser efectiva" y "tengo que disfrutar de la vida"

En estos ejemplos, hay 2 fuerzas tirando en direcciones opuestas y yo en el medio, sufriendo los tirones.

Sin embargo, fijate qué pasa en el paradigma del “quiero”:

  • "quiero que ser fiel al otro" y "quiero que ser fiel a mí misma"
  • "quiero que ser fuerte" y "quiero que ser suave/amorosa"

Parece posible que ambas fuerzas se integren no? 

Incluso mirá este ejemplo:

  • "quiero ser efectiva para disfrutar más de la vida"

Un maridaje perfecto! 

Pareciera que es posible que no solo se integren sino que también se complementen. 

NO ES SÓLO UN JUEGO DE PALABRAS

Parece, pero te juro que no lo es!

El lenguaje estructura y organiza el pensamiento. Pensamos en una estructura semántica y las sutilezas del lenguaje, afectan el pensamiento de una forma increíble.

En coaching decimos “el lenguaje no es inocente” y nos referimos a que la forma en que alguien dice las cosas, nos revela, la forma en que la persona piensa. El pensamiento influye en el lenguaje.

La excelente noticia, es que a la inversa, también sucede: el lenguaje influye el pensamiento 🙂

Te invito a experimentar con estas palabras, simplemente cambiando tus “tengo que” o “debo” por “quiero” o “prefiero” en tus conversaciones, con vos misma y también con los demás.

Me encantaría saber cómo te va con esto!

Espero que no haberte mareado con tantas ecuaciones! 

Hoy conversamos sobre cómo estas palabritas mágicas, “tengo que / debo” por un lado y “quiero” por el otro, tienen la capacidad de determinar:

  • tu percepción de la realidad
  • tus emociones (y en función de eso tus acciones y comportamiento)
  • el nivel de estrés que experimentás

De todo lo que reflexionamos juntas,

  • qué te llevas hoy?
  • qué vas a hacer para recordarlo e implementarlo en tu vida?

Brindo por una vida de “quieros” cumplidos!

Que tengas una semana genial!

Si conocés a alguien a quien le pueda ser útil este artículo, te invito a compartírselo!

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Hasta la próxima!

Si lo que tenés que hacer te está abrumando, te invito a escribirme a sesiones@sosmagia.com.ar o enviarme un mensaje aquí para coordinar una conversación de 30 minutos por teléfono o skype totalmente gratuita para que me cuentes un poco sobre vos y el punto en el que estás, y evaluemos la posibilidad de trabajar juntas.

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